5 de mayo: Cómo una batalla en México se convirtió en una gran celebración en EEUU

El 5 de mayo no se conmemora la independencia de México, tampoco el Día Nacional. Se rememora la Batalla de Puebla, un acontecimiento ocurrido en 1862, que formó parte del último intento de una potencia europea por conquistar un territorio en América, pero que guarda, muy oculto, una desconocida relación con la formación de la identidad y el orgullo hispano en Estados Unidos.

Aunque no está marcada en el calendario como un día de asueto oficial, en México el 5 de mayo es considerado como una conmemoración escolar —sin clases— y una importante victoria militar que contó con apoyo popular. En ella, un general nacido en el territorio que hoy es Texas se convirtió en una figura clave para lograr la victoria al punto de ser considerado entre los historiadores como “el primer héroe chicano”.

En entrevista con Univision Noticias, José Carlos Melesio Nolasco, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, aseguró que para entender la relevancia de la Batalla de Puebla hay que considerar dos momentos claves en la historia de México del siglo XIX.

El primero es el trauma que dejó la Intervención Estadounidense a México, llevada a cabo entre 1846 a 1848, un conflicto que desembocó en la cesión por parte de México de más de la mitad de su territorio a EEUU.

“Yo diría que México es México no porque se independizó de España. Yo creo que México nace verdaderamente después de la invasión norteamericana. México se hace México después de que le invadieron y le robaron más de la mitad de su territorio”, afirmó el historiador.

El siguiente elemento importante a entender son los años previos a la llamada Segunda Intervención Francesa, a la que pertenece la Batalla de Puebla, que es el momento cuando se da en México la lucha entre grupos Conservadores y Liberales y que dio pie a la Guerra de Reforma, un conflicto civil que tuvo lugar entre 1858 y 1861, para el que ambos bandos solicitaron apoyo de potencias europeas.

Al culminar esta guerra, con la instalación de una endeble administración del presidente Benito Juárez en la Ciudad de México, el país tenía una deuda considerable con España, Inglaterra y Francia. Al no poder cumplir con sus compromisos y suspender su pago, el canciller del presidente Juárez, Manuel Doblado, logró negociar con España e Inglaterra su deuda, pero no así con el gobierno francés.

Al no llegar a ningún acuerdo, Napoleón III decidió enviar en 1861 a México a seis mil miembros de su ejército, por entonces el más poderoso de Europa y posiblemente del mundo, para invadir el territorio mexicano.

“Con seis mil soldados Napoleón cree que va a poder controlar a México”, afirmó Melesio Nolasco. “Pero no. Resulta que pudieron ser detenidos en Puebla, claro con una resistencia militar comandada en este caso por el general Ignacio Zaragoza”.

Zaragoza y su importancia en el 5 de mayo

Ignacio Zaragoza fue un militar de carrera que nació en el poblado de Bahía del Espíritu Santo, en el estado de Coahuila y Tejas (hoy Goliad, Texas) el 24 de marzo de 1829, antes de que México cediera más de la mitad de su territorio a EEUU y cuya familia se desplazó a Tamaulipas para después descender al centro del país.

Silvestre Villegas Revueltas, investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México explicó en conversación con Univision Noticias que Zaragoza no fue ningún improvisado, fue un militar de carrera que pasó por la escuela militar.

“Él viene de las fuerzas del noreste mexicano, concretamente de Vidaurri (José Santiago Vidaurri), gobernador de Nuevo León, Coahuila. Estos norteños del noreste tienen una cultura militar de vérselas con los indios y de vérselas con los vaqueros estadounidenses y también con los bandidos mexicanos”, comentó.

Zaragoza fue asignado por el gobierno de México para comandar al Ejército de Oriente, el responsable de contener el avance francés que inició en el puerto de Veracruz en enero de 1862 comandado por general Charles Ferdinand Latrille, mejor conocido como ‘el Conde de Lorencez’. Este personaje cargaba con él una de las recientes glorias en Europa, la Guerra de Crimea. Con esa confianza, que rondaba en la arrogancia, ascendieron en dirección a la meseta central del país camino a la Ciudad de México.

David contra Goliat en Puebla

Villegas Revueltas explicó que fue la planeación del general Zaragoza, el apoyo de sus generales, descritos como excepcionales para el arte de la guerra, la elevación del terreno y la participación de habitantes del Distrito de Zacapoaxtla lo permitió contener y ganar la batalla ocurrida en los fuertes de Loreto y Guadalupe al ejército francés.

La noticia de que David, representado por el Ejército mexicano, había vencido a Goliat, los franceses, se recibió con incredulidad primero por el presidente Juárez, quien se encontraba en la ópera, luego con júbilo hasta correr como pólvora por todo el mundo.

José Carlos Melesio Nolasco aseguró que en las plazas y restaurantes de todo el país se leyó la noticia de la victoria del Ejército mexicano en los periódicos. Un sentimiento de orgullo inundó prácticamente todo el territorio y cruzó a EEUU donde se encontraban ciudadanos como Zaragoza involucrados en su propio conflicto, la Guerra de Secesión, 1861-1865.

La Batalla de Puebla, como comenta Melesio Nolasco, fue apenas uno de los episodios de la Segunda Intervención Francesa a México. Solo un año después, en 1963, 30,000 soldados franceses llegaron al país para avanzar por el territorio sin hallar mayor resistencia y tomar la Ciudad de México.

Fue hasta 1866 cuando el ejército galo comenzó su retiro de México ante la inminencia de una guerra entre Francia y Prusia y la derrota de los confederados en la guerra de Secesión estadounidense en 1865, que respaldaron en todo momento a Napoleón III.

Para el historidor Villegas Revueltas es en 1967, después de concluidos sus respectivos conflictos, cuando México y Estados Unidos realmente se componen como “dos estados nación realmente independientes”.

Es en ese momento cuando sus ciudadanos, en particular los méxico-americanos, comienzan una lucha para ser considerados ciudadanos estadounidenses con todos los derechos, una lucha que ha llevado más de un siglo y para la que la Batalla de Puebla forjó, de alguna manera, el orgullo de ser mexicano en Estados Unidos.

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5 de mayo: Cómo una batalla en México se convirtió en una gran celebración en EEUU

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